michelangelo antonioni
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2021 ◽  
Vol 9 (3) ◽  
pp. 411-428
Author(s):  
Jim Carter

This article argues that a full understanding of Ermanno Olmi’s feature films will require a deep engagement with the sponsored cinema he made as director of the Sezione Cinema Edisonvolta. It begins by spelling out some of the stakes and challenges of a ‘sponsored turn’ in Italian cinema studies, which during the past decade has inaugurated the long archival and critical process of revaluing the corporate roots of auteurs like Michelangelo Antonioni, Bernardo Bertolucci and, to a certain extent, Ermanno Olmi. It then elaborates on the relation between Olmi’s sponsored cinema (1953–61) and feature filmmaking (1961–2014) by analysing two films that mark the director’s transition from the small to big screen: Michelino 1 a B (1956) and Il posto (1961). The central contention is that these films tell two different versions of the same coming-of-age story: a young boy from the provinces finds work in a downtown office building, where he must come to terms with the fact that he will remain there all his life. The distance between the two films is a measure of Olmi’s own coming-of-age as an intellectual: from a resolved promoter of the guiding role of business in modern life to a sceptical interrogator of white-collar mundanity. After a comparative reading that reveals general similarities of structure and specific scenes of quotation, the article concludes with some remarks about education, a concept through which Olmi’s feature films show themselves to be aware of – even commenting on – sponsored cinema.



Author(s):  
Paul Cella

En El hombre y lo divino, María Zambrano sostiene, como Nietzsche, que los seres humanos nunca alcanzarán la verdad racionalmente. Agrega un corolario ético: hay que asumir tales limitaciones. Pero Zambrano va más allá que Nietzsche al aceptar las implicaciones de su postura. Además, su demanda de suponer que hay una porción incognoscible del mundo, unida a su elogio del arte modernista (Schoenberg y Picasso) por descubrir lo incognoscible, implica que una extensión lógica de este elogio, si incluyera el cine, debería contener más que el neorrealismo italiano al que Zambrano hizo referencia en sus escritos fílmicos, al modernista Michelangelo Antonioni.



2020 ◽  
Vol 16 ◽  
pp. 57-69
Author(s):  
Manuela Partearroyo

This paper would like to analyse two films, The Elephant Man (David Lynch, 1981) and Blow up (Michelangelo Antonioni, 1966) and one classic myth, Mary Shelley’s Frankenstein, through the very poignant figure of the voyeur. We will investigate this observer of the unnamable focusing on two characters, two eyewitnesses: the scientist who discovers John Merrick and the photographer who becomes obsessed with finding a corpse in an amplified picture. Both these voyeurs seem to be in search of the bewitching and sublime darkness that lies within, a search that in a way is inaugurated by the Promethean doctor at the break of Modernity. The corporeal distance between monster and voyeur creates the unbearable morbidity that devours our gaze. And at that exact point, the figures are reversed and the voyeur becomes the actual monster. Soon enough, we discover that their perspective as voyeurs becomes ours, because through the cinematic experience the spectator becomes witness of the crime, part of the freak show, morbid viewer of the abject. Lynch and Antonioni, together with Shelley’s creature and creator, put the question of the body through a microscope and dare us spectators to look inside, to find the morbidity of truth and the limits of art.



Author(s):  
Víctor Aertsen

Los planos subjetivos son un recurso poderoso cuando aparecen en su estructura canónica, pero también presentan un gran potencial estético cuando esta se altera para romper las expectativas del espectador. Por ejemplo, en los casos de “falso plano subjetivo” en los que el espectador se enfrenta a la necesidad de reevaluar la condición subjetiva del plano que observa al aparecer en el mismo el personaje con el que creía estar compartiendo la mirada. Todos los falsos planos subjetivos producen experiencias que comparten ciertas cualidades fenomenológicas por el modo en que actúan sobre las expectativas y la percepción del espectador. Este artículo reflexiona en torno a cuatro de estos efectos, describiendo su alcance general y profundizando en sus posibilidades expresivas a partir del análisis de sendas escenas de El eclipse (Michelangelo Antonioni, 1962) y Muerte en Venecia (Luchino Visconti, 1971).



Author(s):  
Eleonora Vallazza

El presente ensayo indagará sobre el rol protagónico de mujeres realizadoras, programadoras y curadoras de cine experimental y video arte argentino. Se analizarán los trabajos tanto en la realización de obra audiovisual como también en sus facetas de programadoras de salas, museos, centros culturales, que han dedicado espacios a la difusión del audiovisual experimental argentino. Si bien se nombrarán varios casos, se analizarán puntualmente los momentos históricos de gestación y consolidación del cine experimental y video arte en Argentina. Un punto en común, más allá de los diversos contextos políticos y culturales, es el activismo de estas realizadoras en relación a los derechos de las mujeres en el medio audiovisual. Los nombres y casos de mujeres desatacadas en ambos son los siguientes. Marie-Louise Alemann, una de las pioneras del cine experimental, formó el “Grupo Cine Experimental Argentino” en la sede del instituto Goethe y estuvo a cargo de la programación de la Cinemateca entre 1979 y 1985, espacio donde se podían ver y debatir los films de Rainer Werner Fassbinder, Alexander Kluge, Edgar Reitz o Wim Wenders. Nació en Alemania en 1927 y se radicó en el país en 1949. Se desempeñó como fotógrafa, periodista, actriz teatral y artista plástica y hacia 1967 –cuando la dictadura militar de Juan Carlos Onganía comenzaba a cercar al Instituto Di Tella– participó junto a sus amigos Walter Mejía y Narcisa Hirsch de un happening en la puerta de la sala donde se estrenaba Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Aquella intervención en la vía pública fue documentada por Raymundo Gleyzer, en lo que se considera fue una de los pocas coincidencias entre lo que por entonces eran las vanguardias políticas y estéticas. Narcisa Hirsch, pionera del cine experimental argentino, participó del mismo grupo. El cine “es solo luz proyectada, movimiento puro” sostenía vehementemente Narcisa Hirsch en una entrevista (Paparella, 1995: 34). Retomando una de las premisas básicas del modernismo pictórico. Hirsch proponía concentrarse en la propia esfera de materiales y significación del cine como medio; en su “esencia”. El cine experimental presentaba su propia materia, construía su objeto sin ningún tipo de intención narrativa o diegética. Por el lado del video arte, en otro contexto histórico y cultural, fuertemente ligado a los avances técnicos y a la masividad de las cámaras videograbadoras, analizaremos el caso de Graciela Taquini. En relación a la figura de Graciela Taquini, se puede mencionar que ha sido y continúa siéndolo hasta hoy, una figura clave en la difusión y exhibición del video arte argentino. Es una artista y curadora argentina que ha desarrollado la mayor parte de su producción artística en el área del video experimental monocanal. Sus obras han recibido diferentes premios, entre ellos el Premio de la Asociación de Críticos de Arte de la Argentina al mejor guion, el Primer Premio del Festival Videobrasil, y en 2005 el Premio a la Acción Multimedia, Asociación Argentina de Críticos de Arte. Ha sido apodada "la tía del videoarte argentino" por su temprana participación e interés en dicha disciplina. En 2012 recibió la Premio Konex de Platino en Video Arte. Es miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. Finalmente, y en relación al uso de los nuevos medios, se reflexiona sobre un grupo de mujeres realizadoras y gestoras culturales dedicadas al cine y video experimental, se mencionará el caso de AREA Asociación de realizadores experimentales audiovisuales. Si bien no es un grupo exclusivamente femenino, cuenta con una comisión de género en el que la problemática de la mujer en el cine y en el audiovisual experimental es ampliamente abordada, en un contexto contemporáneo.



Author(s):  
Carlos Barberá Pastor

Artículo de opinión sobre la película Blow Up de Michelangelo Antonioni a través de unas reflexiones de John Hejduk y su proyecto titulado el Cementerio de las Cenizas del Pensamiento.



Author(s):  
Francesco Pitassio

Neorealism is credited with providing a truthful depiction of warfare and its aftermath. This depiction is based on a new kind of cinematic image: rather than telling a story, the image bears witness. However, neorealism was oblivious of anything related to the Fascist era. The chapter considers neorealism as cultural trauma, i.e. the work performed by a community that is feeling endangered in order to tighten its bonds. Neorealist culture, which helped build post-war Italy, discarded experiences from the past such as modernism or propaganda documentary. However, by looking at seldom-considered cases such as the early work of Michelangelo Antonioni or documentaries depicting the Resistance, we discover that these traditions did survive. They provide us with a litmus test of the role that neorealism played in forging a collective memory based on victimhood.



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